Inteligencia artificial, robótica, historia y algo más.

26/2/24

Rusia y Ucrania quieren que sus drones ataquen de manera autónoma

En el periódico digital ucraniano Pravda publicaron hace unos días la noticia del plan de la coalición de países occidentales de suministrar una gran cantidad de drones de guerra autónomos al ejército ucraniano. La noticia original procede de Bloomberg, aunque habitualmente es un sitio con muro de pago.

Rob Bauer, presidente del comité militar de la OTAN, dijo a Bloomberg que:

el uso de drones en Ucrania "en combinación con la inteligencia artificial" podría tener más éxito que los bombardeos de artillería de los rusos.

Más allá de eso, el meollo de la historia radica no sólo en el número de drones que se suministrarán, sino en las capacidades que les aportará el uso de la inteligencia artificial... sin embargo, tengo muchas dudas sobre la viabilidad técnica real de este plan. En particular, soy muy escéptico sobre la posibilidad de implementar este sistema en drones enjambre.

Actualmente, hay miles de inhibidores de señal en el frente ucraniano, lo que limita mucho la capacidad de ataque de los UAVs. Tanto los soldados ucranianos como los rusos persiguen el desarrollo de armas aéreas autónomas, pero probablemente no en el sentido en que se plantea en el imaginario público.

"La guerra en Ucrania está espoleando una revolución en la guerra con drones que utilizan IA", afirmaba un titular del Washington Post el pasado mes de julio. Luego, en otoño, varios informes mencionaban que tanto Rusia como Ucrania habían desplegado pequeños drones que utilizaban inteligencia artificial para identificar e impactar en objetivos. Con la IA a bordo, los drones no necesitarían un operador humano para guiarlos hasta el impacto. Los humanos podrían limitarse a pilotarlos hasta la zona inhibida, y después, al liberarlos y hacerlos volar de forma autónoma, los inhibidores serían totalmente inútiles para defenderse de este tipo de ataques.

Si esta IA hubiera demostrado su eficacia en combate, habría sido realmente una revolución. Los expertos pilotos de drones podrían haber sido sustituidos por miles de algoritmos rápidamente entrenados para apuntar y hacer clic en objetivos potenciales. Y en lugar de que cada avión no tripulado requiriera un operador que mirara su señal de vídeo a tiempo completo, un solo soldado humano podría cubrir un enjambre de máquinas letales.

Sin embargo, en las noticias militares, el bombo y la exageración son un arma habitual, como ya he dicho. A principios de febrero, un detallado informe del Center for a New American Security desestimó los drones de IA en unas pocas líneas. En palabras de Stacie Pettyjohn, directora del programa de defensa del CNAS,

El Lancet-3 se anunciaba como dotado de identificación autónoma de objetivos y combate, aunque estas afirmaciones no están verificadas.
Ambas partes afirman estar utilizando la inteligencia artificial para mejorar la capacidad del dron de dar en el blanco, pero es probable que su uso sea limitado.


Más tarde, el 14 de febrero, un análisis independiente sugirió que los rusos, al menos, habían desactivado la función de guía por IA de sus Lancet. Los vídeos de las pantallas de los operadores del Lancet, publicados en Internet desde el otoño, incluían a menudo un recuadro alrededor del objetivo, capaz de moverse a medida que éste se movía, y una notificación que decía "objetivo fijado", según publicó el periodista independiente David Hambling en Forbes. Esas características requerirían algún tipo de algoritmo de reconocimiento de objetos -similar a los antiguos de los teléfonos inteligentes que predicen la identificación de la cara, la boca y los ojos en las fotos-, aunque es imposible saber a partir del vídeo si se limitaba a resaltar el objetivo para el operador humano o guiaba activamente el dron para golpearlo.


El hype de la IA militar


Es imposible confirmar el análisis de Hambling sin tener acceso a documentos militares rusos o al código de software del dron. Pero Pettyjohn está de acuerdo en que la interpretación de Hambling no sólo es plausible, sino probable.

Según uno de los mayores expertos en la materia, Samuel Bendett:

Esta tecnología necesita muchas pruebas y evaluación, esta tecnología necesita mucha iteración, y muchas veces la tecnología no está lista. Creo que es un proceso lento porque ambas partes quieren hacerlo bien. Una vez que lo consigan, lo ampliarán.


Estoy seguro de que conocen los vídeos del robot Boston Dynamics. El personal publica el vídeo de la única implementación perfecta de entre cientos de implementaciones fallidas, lo que significa que su tecnología no siempre es permanentemente perfecta. Tal vez deberíamos creer lo mismo de la información de David Hambling.

La guerra de Ucrania ha demostrado que las soluciones baratas, escalables, robustas y no muy innovadoras técnicamente son las que funcionan con los drones. Así que estoy casi seguro de que el plan de Gran Bretaña y EE.UU. para proporcionar enjambres de drones inteligentes a Ucrania tiene también una mayor dosis de propaganda que de realidad técnica. Ya veremos.


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16/2/24

Cómo la inteligencia artificial redefine nuestras realidades y democracias

En enero, el Foro Económico Mundial publicó su Informe sobre Riesgos Mundiales 2024, que, como algunos lectores sabrán, es la publicación anual sobre los mayores riesgos que amenazan a la Humanidad.

Se puede leer el informe punto por punto aquí, pero de momento me quedo con la siguiente idea:




Si me permitís, voy a continuar con la entrada y continuaremos uniendo los puntos.

Hoy se puede leer en cientos de webs de noticias el anuncio del lanzamiento de Sora, de OpenaAI, la inteligencia artificial que transforma texto en vídeo. No dejéis que mi estilo de escritura plano y escueto os distraiga: los resultados me parecen alu-ci-nan-tes.




Ayer también encontré este vídeo generado por IA, que circulaba en canales de Telegram rusos, y que afirma mostrar una emisión de France 24 en la que un presentador anuncia que el presidente Macron ha cancelado una visita programada a Ucrania por temor a un intento de asesinato. France 24 nunca emitió esto, es totalmente falso.




Creo que el fenómeno al que Antonio Ortiz hace unos días denominó "incredulidad digital" es imparable. Quizá ya no podamos fiarnos de lo que ven nuestros ojos en una pantalla, y la tradicional falacia lógica del "veo, luego existe", pueda tener los días contados. Y lo que es más importante, no creo que estemos preparados para ello, ni para contrarrestar la propaganda masiva y el atontamiento de la población que algunos Estados están llevando a cabo. De hecho, puede que ya no haga falta un Estado para librar esta guerra, sino sólo un grupo de personas bien financiadas y disciplinadas.


Prigozhin y Wagner, su compañía de mercenarios, ya disponían de granjas de trolls: personas con conocimientos técnicos de vanguardia, impecablemente coordinadas, con una única misión: sembrar el caos y la confusión en los momentos clave. Desaparecidos el Sr. Prigozhin y su compañía, ¿quién se ha hecho cargo de estas instalaciones?


Resulta muy inquietante leer esta entrada de Gary Marcus respondiendo a la pregunta: ¿Están los medios sociales y las campañas coordinadas de desinformación fomentando el extremismo? Probablemente, sí. Muestra algunas evidencias sobre el conflicto palestino-israelí, y realmente parece que corremos hacia el acantilado de Séneca.


El gobierno ruso, que presumiblemente respalda a Irán, que presumiblemente respalda a Hamás, puede estar destrozando a Estados Unidos, como parte de una de sus campañas de medidas activas más exitosas de la historia.

No es inconcebible que la propaganda generada por IA pueda estar intensificando significativamente la escala y el impacto de dicha campaña.

La causalidad es difícil de probar, pero las pruebas circunstanciales son alarmantes.


Marcus, en su post, argumenta que gran parte de la polarización proviene de TikTok, y que esta red social probablemente no tenga ningún interés en mostrar al mundo un camino u otro. Pero esto es lo que ocurre cuando TikTok está bien orientada:

El algoritmo puede estar bien cuando se dirige a los osos bailarines, pero cuando se dirige a las noticias diarias, es probable que esté haciendo un grave daño a nuestra capacidad de coexistir como humanos.

Lo estamos viendo en las campañas de propaganda en plena guerra de Ucrania, y Javier Jurado también refleja en su blog la profunda división y polarización de la sociedad:

El año 2024 será histórico para la democracia, pues por primera vez la mitad de la población mundial votará en 79 países celebrando 87 procesos electorales. Y lo hará en circunstancias particularmente delicadas e inciertas.

Este año hay elecciones en EE.UU. y en muchos otros lugares del mundo. Preparémonos, que Ellos ya se están preparando con otros escenarios de prueba. Cómo la IA alteró las elecciones en Bangladesh.


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5/2/24

La no-linealidad del desempleo tecnológico

En 1963, el revolucionario obrero negro James Boggs escribió en su libro The American Revolution sobre un cataclismo que se avecinaba en la producción industrial estadounidense. Como trabajador de Chrysler en Detroit, Boggs tenía un conocimiento íntimo de los cambios introducidos en las fábricas punteras. Vio un presagio concreto de esta devastación total de la clase obrera que se avecinaba: la automatización.

El uso contemporáneo de la palabra automatización tiene su origen en el Departamento de Automatización de Ford Motor Company creado por el vicepresidente de fabricación Delmar Harder en 1947, aunque las propuestas reales de Harder para la reorganización del trabajo en las fábricas de Ford se basaban principalmente en tecnologías del siglo XIX diseñadas simplemente para acelerar la línea de producción. A principios de la década de 1960, cuando Boggs escribió sobre esta ola de automatización que se acercaba rápidamente, el término había llegado a significar la sustitución por máquinas de trabajos que antes realizaban trabajadores humanos. En el análisis de Boggs sobre la automatización es fundamental su insistencia en que el proceso creará un excedente masivo de población de "marginados", personas cuyo trabajo se ha vuelto superfluo y obsoleto y que no pueden conseguir ningún otro empleo.

La mayoría de las tecnologías implicadas en la automatización se habían desarrollado e implantado en otras industrias años antes de su incorporación al proceso de producción de Ford. Lo que hizo que esta tecnología fuera nueva fue su importancia para la estrategia de fabricación de Ford, que llegó en un momento histórico de malestar entre los trabajadores de la industria del automóvil y, en particular, tras una costosa huelga de veinticuatro días.



Esta semana he leído que Amazon planea automatizar más sus almacenes como respuesta a la escasez de mano de obra y la alta rotación
. Echa un vistazo a su eficiencia. Según la evolución de su número que se muestra en la siguiente imagen, me sorprendería que para 2025 no alcancen el millón de robots. Hace tiempo, McDonald's lanzó una amenaza similar. Aquella vez, 15$/h fue la señal para desencadenar la revolución de los robots.



Estos años, seguimos teniendo un carrusel de noticias sobre robots que sustituyen a los humanos. Esta semana, un publicitado estudio del MIT nos decía que no nos preocupáramos:

A la gente le preocupa que la IA nos quite el trabajo a todos. Ya hemos pasado por esto antes.
En un artículo de 1938, el presidente del MIT argumentaba que el progreso técnico no significaba menos puestos de trabajo. Sigue teniendo razón.

Es inevitable opinar sobre este debate sin estar contaminado por la ideología y no puedo tomarme muy en serio este tipo de estudios. Lo siento. A veces pienso que hacer este tipo de predicciones económicas y tecnológicas es tan estúpido como considerar que nuestras vidas son lineales. Lo siento de nuevo, no lo son, son sistemas caóticos de alto orden, y por lo tanto, creo que los investigadores que predicen finamente el futuro tecnológico serán un resultado del teorema del mono infinito.

Mi única opinión es que en el famoso informe Why there are still so many jobs? (2014)

La automatización, complementada en las últimas décadas por el poder exponencialmente creciente de la tecnología de la información, ha impulsado cambios en la productividad que han perturbado los mercados laborales. En este ensayo se ha hecho hincapié en que los puestos de trabajo se componen de muchas tareas y que, si bien la automatización y la informatización pueden sustituir a algunas de ellas, entender la interacción entre la tecnología y el empleo requiere pensar en algo más que la mera sustitución. Requiere pensar en el abanico de tareas implicadas en los empleos, y en cómo el trabajo humano puede a menudo complementar a la nueva tecnología. También requiere reflexionar sobre las elasticidades precio e ingreso de los distintos tipos de producción y sobre las respuestas de la oferta de mano de obra.

A la gente le gustaría conocer respuestas cortas y binarias, pero las propias personas irán construyendo estas respuestas a medida que evolucionemos como sociedad. Sospecho que algunos países recibirían mejor que otros la sustitución de cajeros humanos en los supermercados por máquinas. Creo que socialmente la gente lo aceptaría. De nuevo aparece el gigante de Internet: Amazon ha reconocido la mala idea de sus supermercados sin cajeros, y las máquinas de autopago se consideran ahora un experimento fallido. La evolución de la sociedad no es lineal, ni el progreso lo traerá solo la tecnología.

¿Y los robots en los restaurantes? Hay una verdadera escasez de mano de obra en ese campo, menos gente quiere trabajar allí y, por suerte, sus condiciones salariales están aumentando. Además, aumentan las materias primas, los impuestos y la logística. Probablemente los restaurantes y cafeterías tendrán que seguir subiendo sus precios para poder hacer frente a todos estos problemas. ¿Estaríamos dispuestos a pagar 3 euros por una taza de café, cuando sea necesario? ¿O preferiríamos un servicio robotizado que ayude al negocio a reducir los costes, y ayude a reducir el precio de nuestra bebida?

La post-escasez es una idea teórica en la economía, en la que la mayoría de los bienes pueden producirse en gran abundancia con una necesidad mínima de trabajo humano, de modo que se ponen a disposición de todos de forma muy barata o incluso gratuita. Karl Marx sostenía que la transición a una sociedad postcapitalista, combinada con los avances en la automatización, permitiría reducir significativamente la mano de obra necesaria para producir los bienes necesarios, llegando finalmente a un punto en el que todas las personas dispondrían de cantidades significativas de tiempo libre para dedicarse a la ciencia, las artes y las actividades creativas; un estado que algunos comentaristas etiquetaron posteriormente como "postescasez".

Permitidme aclarar que estoy en contra de cualquier régimen comunista. Sin embargo, quizá la cuestión no sea investigar continuamente cuántos empleos corren peligro de automatización, sino qué pasaría si cada vez se necesitaran menos trabajadores humanos, y cómo podría beneficiarse la sociedad y evolucionar hacia una situación mejor. Tal vez se necesiten marcos alternativos a lo que es todo trabajo.


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21/1/24

Teléfonos móviles y pantallas: más educación y menos prohibición

La revolución actual en la educación, según algunos expertos, no está en la digitalización de contenidos, metodologías y muchas otras cosas relacionadas: es antipantallas, hasta el punto de que todos los colegios se suman a la tendencia popular de restringir totalmente el uso de móviles por parte de los alumnos. No importa el contexto o la tarea que estén realizando: la clave es que tengan una pantalla, y el discurso simplista actual dice que éstas "son malas". Y lo peor de esta corriente es que no proviene de la comunidad educativa, como siempre.

Si se trata de prohibir, prohibamos, pues. Nadie aporta soluciones, y menos educativas. Los centros ya tienen autonomía organizativa en cuanto a la regulación del uso de dispositivos electrónicos y la inmensa mayoría han incorporado esta restricción a sus normas; de hecho, ir ahora contra la tendencia actual es no prohibirlo, aunque algunos países europeos ya lo hayan decidido. Por tanto, si se puede regular el uso del móvil en los colegios, ¿dónde está el problema? ¿Estamos culpando una vez más a la escuela de los defectos de la sociedad? ¿La estamos haciendo responsable de algo que se genera fuera de la clase, como el acoso escolar?

La investigación, hasta ahora, no confirma que las pantallas tengan efectos nocivos. Relevante es un estudio reciente de la Universidad de Oxford, que no encontró vínculos entre el uso de Internet y dispositivos y el bienestar psicológico, "a pesar de las suposiciones populares" (hablé de esto en un post hace poco). ¿No nos fiamos de los aburridos investigadores? La Asociación Española de Pediatría afirma en otro comunicado publicó que "la clave está en aprender a hacer un uso responsable de los dispositivos digitales a cualquier edad".



Existe, por tanto, otra corriente sensacionalista expansiva ante la imperiosa necesidad de presentar titulares polémicos para captar la atención e incrementar las posiciones contrarias a una educación digital responsable, opinión a la que se responde masivamente con una prohibición absoluta, sin margen de maniobra para una introducción progresiva y guiada de los móviles como herramientas educativas.

Prueba de la magnitud de esta corriente de desinformación fue la repercusión del Informe publicado por la UNESCO el pasado verano: muchos titulares de prensa difundieron la recomendación de prohibir el uso del móvil, cuando las conclusiones indicaban que las escuelas deben garantizar:

"que los intereses de los alumnos se sitúen en el centro y que las tecnologías digitales se utilicen para apoyar una educación basada en la interacción humana en lugar de tratar de sustituirla".

Señores políticos (de España y de otros países): probablemente lo que más les importe sea quedar bien en los informes PISA. Pero después de casi 30 años de estos tests en nuestro país, a la conclusión que llego yo es que la mayoría de sus leyes educativas y ocurrencias tienen poco o ningún efecto en el rendimiento de estos indicadores. Aunque de PISA ya hablaremos en otro artículo.

Estoy firmemente convencido de que prohibir o no prohibir las pantallas en la escuela es un debate inexistente originado en las redes sociales y reivindicado por personas que consideran que el procedimiento educativo se basa únicamente en la posición tradicional del profesor ante la pizarra, mientras los alumnos escuchan y toman apuntes. No se tiene en cuenta que el profesional de la educación que articula una actividad docente con smartphones es una persona plenamente responsable y consciente del uso de las pantallas durante esos momentos en clase. Demostremos que realmente queremos apoyar la educación pública, y no de boquilla, y no digamos a los profesionales cómo hacer su trabajo.



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7/1/24

Tinder estaba bien para los inversores. Para los usuarios no tanto

Una vez cerrado el antiguo 2023, a todo el mundo toca hacer resumen de cómo ha ido el año. En el caso de las apps de citas, los últimos años no pueden haberles ido peor, a tenor de sus cotizaciones en Bolsa. Da igual que Tinder se saque de la manga ideas como Tinder-Select (la suscripción mensual de 500$), o que cada vez haya más publicidad de estas plataformas en televisión. En las siguientes imágenes, podéis ver cómo las cotizaciones de Match Group (propietaria de Tinder, OkCupid o Meetic, entre otras), o su competencia, Bumble:




La caída que llevan estas inversiones desde 2021-2022 es de aúpa. La pandemia y el confinamiento hizo que una gran parte de la población usase estas plataformas compulsivamente, pero una vez que escampó ese escenario, la tendencia no se ha mantenido y todas las aplicaciones de citas han ido perdiendo cuota de mercado, usuarios y beneficios. Paradójicamente, junto a todo esto, nos debería de llamar la atención la crisis de sexo casual y descenso de citas aquí te pillo, aquí te mato que se anuncian a lo largo de todo el globo, sobre todo entre los jóvenes.

Los que llevan leyendo un tiempo este blog, ya saben que siempre he defendido que el objetivo de Tinder no es que encuentres pareja, sino que tindees. Estas aplicaciones no cumplen una función de una ONG o un buen amigo que te presente a esa persona especial. No. Esas aplicaciones buscan hacer dinero. Mucho dinero.

El caso es que Tinder lleva preocupado ya varios meses ante la pérdida de credibilidad de sus accionistas. Si este tipo de aplicaciones sociales se volvieron tristemenente famosas por la frugalidad de las relaciones, las desapariciones, las mentiras, las traiciones y la frustración ante conseguir pareja, ahora los jefazos de Match Group han decidido que tienen que darle una vuelta a la aplicación, y lograr que los matches que se generen en esta red social lleven a relaciones más estables, serias y de compromiso. Parece que ese sea el foco de los adolescentes actuales, y que les lleva a desconfiar cada vez más de redes sociales.

Pero quizás sea más complicado que todo eso. Fijémonos en las siguientes gráficas, extraídas de Pew Research y que detectan un cambio de tendencia, y que los jóvenes (y no tan jóvenes) que están solter@s, no tienen intención de cambiar de estatus:





Von Neumman, uno de los científicos más brillantes que hayan pasado por este mundo probablemente, ya decía que si las matemáticas te parecen difíciles, seguramente será porque no hayas intentado estudiar seriamente las relaciones humanas.

No hay razones sencillas para realidades complejas, ni puedo dar en este blog una respuesta global al fenómeno que está pasando en nuestras sociedades. Las aplicaciones de citas hacía tiempo que se habían convertido en un lugar inhóspito, un juego del calamar sin asesinatos.

"Las relaciones emocionales, amorosas y sexuales se están transformando en estos tiempos. Tenemos muchos likes, oportunidades e interacciones, pero todas son superficiales y ninguna nos engancha, por eso vivimos en el mundo de la soledad”. “Estas relaciones líquidas además, se combinan con la era del individualismo, en la que uno está en el centro de todo. Hay nuevas formas de ligar, apps especializadas en conectar a la gente o que sin tener ese cometido se usan para ello, desde Instagram hasta BeReal. Las posibilidades aparentes de conexión son tan enormes que pasamos a la siguiente en cuanto podemos. No contestamos, despreciamos lo que no nos ha entrado por los ojos y lo ignoramos. Muchos ligan desde esta perspectiva."

También estoy convencido de que una de las razones del descenso del sexo casual será el fácil acceso a los portales PornHub y similares. Pero tengo también mis dudas sobre el auge de asistentes de conversación como ChatGPT, o relaciones parasociales como las que tenemos con los youtubers o podcasters tienen algo que ver.

Nadie dijo que estar integrado en esta sociedad fuera fácil.



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26/12/23

2023, un año de lecturas

Espero que los lectores de este blog hayan tenido unas felices fiestas y que aún guarden fuerzas para las que vienen. Como viene siendo habitual en el blog, toca hacer balance de lo que ha sido el año en cuando a lecturas. Normalmente, incluía en esta entrada todo lo que leía, pero este año he sido particularmente prolífico, así que me voy a limitar a poner mis mejores lecturas. Para quien quiera curiosear un poco más, en mi perfil de Goodreads puede leer las reseñas del resto de libros que no aparecen aquí.


Los hermanos Wright (David McCullough)
¡Una obra maestra! En esta obra el maestro David McCullough, dos veces ganador de un Pullitzer, narra algo totalmente evidente a tenor del título. Desde el nacimiento de los hermanos Wright, los muy importantes orígenes de sus padres, hasta pasar por todas las pruebas que realizaron con sus prototipos de vuelo, con quién hablaron y cómo se sentían.

Esta obra ha sido posible gracias a la prolífica colección de epístolas que la familia se enviaba entre sí, de punta a punta del país, o del mundo. Se percibe sin parangón la personalidad de los dos hermanos, y de la no menos importante hermana, una parte fundamental del éxito y el aguante de la aventura aérea.

A pesar de que el libro es una secuencia cronológica de todos los pasos que fueron dando los hermanos Wright hasta lograr pasar a la historia, el libro no es nada árido, y el autor se para y recrea la atmósfera, la mente y los pensamientos de los personajes en los momentos clave de la aventura. No llegaría a decir que es una crónica periodística, sino que pertenece al género de biografías, y tal y como he dicho, hasta se dibujan los personajes, como si de unas vida de novela se trataran.


La ciencia de contar historias (Will Storr)
Somos narraciones. Cada uno de nosotros es una historia, que es la que le susurra, hipnótico y meticuloso, su cerebro. El cerebro, en efecto, más que un procesador lógico, es un procesador de narraciones, un narrador de historias. Esa es su función: dotarnos de argumentos que cohesionen, doten de verosimilitud y nos ayuden a controlar nuestro entorno; y que nos hagan sentir el centro de un relato en el cual nos está reservado el papel de protagonistas.

Según Will Storr, este es un descubrimiento al que los narradores de historias y los científicos han llegado por caminos distintos. Por eso, dice, conocer cómo funciona el cerebro nos ayuda a comprender qué es lo que hace que una historia funcione y viceversa. El libro no es un compendio de normas y consejos de cómo contar historias. Se dan algunos: es bueno empezar con algo que haga que el público se sorprenda. Es bueno personalizar la historia en alguien. Ayuda emplear metáforas. Es bueno que haya tensión, que el personaje caiga en la piscina de tiburones. Pero hay mucho más. Will Storr se vale también de conceptos de antropología, de manipulaciones a las masas, de mensajes publicitarios, de historias transmitidas de generación en generación... para explicar por qué las historias son tan poderosas.

Todos somos, entonces, personajes de ficción. De las novelas y de las películas (aquí se interpretan muchas: entre otras, Los restos del día, de Ishiguro; Lolita, de Nabokov; El rey Lear, de Shakespeare; Ciudadano Kane, de Welles, o Lawrence de Arabia, de Lean) podemos aprender a mejorar ese personaje que encarnamos hasta alcanzar un progresivo grado de autorrealización y felicidad. De los experimentos y las conclusiones de los neurólogos, psiquiatras, psicólogos o antropólogos (son numerosos y divertidos los trabajos citados y comentados), que debemos aprender a desconfiar de nuestro cerebro para que no nos ciegue respecto de la gran diversidad de lo real.

La ciencia de contar historias es un estudio, por momentos fascinante, pero también es en sí mismo una historia. La historia de amor, no siempre correspondido, entre el cerebro como segmento anatómico y el cerebro como novela. Por eso uno, cuando lo lee, tiende a empatizar con los personajes secundarios, con las ideas menores, con frases sueltas o con los ejemplos que apuntalan las tesis centrales.



Historia de Shuggie Bain (Douglas Stuart)
Cualquier reseña que yo redacte, siento que no hará honor a esta gran novela del debutante Douglas Stuart.

La novela está ambientada en Glasgow en los años 80, una creciente y próspera zona minera que con la llegada de Thatcher se ve abocada al desempleo, el abandono y la desesperación. Allí vive Agnes Bain, una mujer bellísima y sin suerte que siempre soñó con alcanzar una vida mejor: una casa bonita y una felicidad que no tuviera que pagar a plazos. Cuando su marido, un taxista mentiroso y machista, la abandona por otra, Agnes se ve sola a cargo de tres hijos en un barrio sumido en la miseria y la decepción, hundiéndose más y más en el pozo sin fondo de la bebida. Sus hijos harán lo posible por salvarla, pero, obligados ellos mismos a salir adelante, acabarán por rendirse uno a uno. Todos menos Shuggie, el hijo menor, el único que se niega a ceder, el que con su amor incondicional mantiene a flote a Agnes.

Toda la obra está impregnada de una ternura, de una magia y de una inocencia tal, que es de los libros que más me ha emocionado. Pasan las semanas y los meses, y sigo saboreando la novela y recordando cómo me hizo sentir. Los personajes están bellamente perfilados, pero tanto Shuggie, el niño afeminado del que se ríen en la escuela y en el barrio, y que no encaja en ningún lugar, como su madre Agnes, esa bella mujer que ahoga sus frustraciones en alcohol y en autodestruirse, quedan como personas cercanas a uno mismo, que podrían encontrarse por la calle, cercanos y tan conocidos.


Otra vida por vivir (Theodor Kallifatides)
¿Ya está? Qué rápido se ha pasado el tiempo. Quizás con estas palabras habría terminado mi conversación con Theodor Kallifatides. Durante toda la obra, parece que el autor de origen griego conversa sus pensamientos en alto, sin interpelarnos, sin pedirnos más protagonismo del que nosotros le demos. He sentido que el escritor me habla con una luz baja, en una cafetería y con poca clientela, mientras divaga y se propone contarme una historia. La del intento de venta de su estudio de escritura, su rincón, su castillo.


A veces, en el momento de decir o hcer algo, me he sorprendido deseoso de tener un espejo para ver si lo que he dicho o hecho es correcto. Quizá finalmente ese "si" sea el precio más alto de la emigración.

A pesar de la corta longitud del libro, el autor toca temas de calado humano, la esencia de la vida, la mirada retrospectiva de alguien que ha vivido casi de todo

¿Qué vida habría vivido si no me hubiese ido de Grecia? ¿Quién sería? ¿Qué sería?

No sé muy bien qué tiene la escritura de este autor. No se adorna con lirismos, no usa grandes florituras. Tan solo frases cortas, cargadas de madurez, una voz ronca, y un ritmo en su lectura que te impulsa hasta a hacer las pausas.


Guerra (Sebastian Junger)
"Guerra" es el título de la obra en la que Sebastian Junger pasa 15 meses con un puñado de hombres en una de las zonas más hostiles de las montañas de Afganistán, en la que las emboscadas son permanentes, el estado de tensión se palpa en cada amanecer, y los tiroteos pueden llegar a ser tan comunes que los soldados norteamericanos a veces se lo toman como un divertimento. No es un libro de buenos y malos. Es un libro en el que se describe la vida de ese puñado de hombres. Cómo viven, qué comen, cómo hablan, cómo se comportan, cómo alivian sus necesidades, cómo curan sus heridas de metralla, o cómo se alienan según van pasando las semanas y los meses. Un libro bello. Un libro en ocasiones muy duro y descarnado.

La primera mitad del libro me ha parecido intachable. He percibido la atmósfera, las máscaras de cada soldado para escapar de la pesadilla en la que se ha metido, y la tensión sobre el terreno. La segunda mitad, quizás, me ha parecido mucho más reflexiva del autor, y además, coincide con menos actividad bélica sobre el terreno, lo cual lleva a otro tipo de malos sueños a los soldados.

El primer pelotón pasa treinta y ocho días sin poder ducharse o cambiarse de ropa, por lo que al final los uniformes están tan impregnados de sal que se aguantan de pie solos

Alguien lanza la pregunta de si resulta fisiológicamente posible masturbarse durante un tiroteo. Se reconoe que esto sería el non plus ultra de la masturbación, pero hay consenso al respecto: no es posible

Hace un año leí Despachos de guerra. Me encantó. Este también. No se merece 6 estrellas, pero las 5 creo que sí. Se entiende muy bien cómo funciona este tipo de avanzadillas soldados, qué sienten, o cómo se defienden del enemigo. Y cómo, parte de la venganza de estos hombres es que tras descubrir unos objetivos talibanes, envían sobre ellos toda la furia de los aviones A-10 para que arrasen con ellos. En el libro se plasma muy bien que para realizar cualquier tipo de acción, el ejército de EEUU tiene una jerarquía y burocracia muy rígida. Nadie hace lo que le da la gana. Se es responsable de cada acción de combate y cada decisión.

La guerra no es solo lo que se cuenta en los telediarios. También es lo que se vive en estas "familias" de soldados, en los que casi matar y el sentido de pertenencia al grupo resulta adictivo.


Cómo funciona el mundo (Vaclav Smil)
Totalmente revelador. Vaclav Smil describe el funcionamiento del mundo a partir de los tipos de energía y los materiales más básicos. De esa manera, estableciendo muchas cifras muy fáciles de seguir, se dedica a poner blanco sobre negro algunos de los titulares de medios de comunicación o políticas energéticas de los últimos tiempos.

¿Se puede sustituir toda la energía de un país solo con energía eólica?
¿Es el veganismo la mejor opción para ser sostenible con el medio ambiente?
¿Es lo mejor cerrar las plantas nucleares?

Uno de los libros más subrayados de mi año. Una obra para leer y releer.


Cleverlands (Lucy Crehan)
Este es un ensayo descriptivo muy interesante sobre los mejores modelos educativos del mundo. La autora es una consultora experta en educación, y dedica varios años a vivir, entrevistar y experimentar los sistemas educativos que más éxito están teniendo en los últimos años, sobre todo según los resultados de los exámenes PISA. Estos sistemas son el finlandés, coreano, japonés, chino, canadiense, singapureño...

Como persona que vive profesionalmente de la docencia, el libro me ha encantado, se lee muy fácil, y el libro está estructurado en capítulos cortos en los que se utilizan uno o dos capítulos para describir el modelo de cada país, y destacar algunas características que le han llamado la atención. La autora también da algún palo a los tests PISA y a la predominancia que han conseguido como vara de medir. Quizás también nos debiera de hacer pensar.

No voy a destripar aquí el libro, y a cualquier persona interesada en la enseñanza, le recomiendo que se lea el libro. Me ha llamado mucho la atención la postura de los padres de los alumnos en Japón, la autonomía que tienen los profesores en Finlandia, que en China algo así como el equivalente a nuestra Selectividad es primordial para encontrar una buena pareja...


No todo el mundo (Marta J. Serrano)
Hacía tiempo que no me entusiasmaba tanto una lectura sobre el amor y las relaciones. Más concretamente, sobre el fin de las relaciones. La autora Marta Jiménez me ha resultado un total descubrimiento y he acabado el libro pidiendo ¡dame más de esto!. Me ha inspirado mucho su estilo rápido, directo, su voz propia y su lenguaje actual.

En su hastío, un día se abre Tinder. Mujer heterosexual, 34 años, y una canción de Radiohead (Fake Plastic Trees); el quinto hombre que le sale en la pantalla es Marcelo, suela tl móvil como si quemase y borra la aplicación.

El libro está lleno de más de una docena de relatos sobre el principio del amor y el fin del desamor. Además, casi parece un ejercicio de clase, cada historia es única, no se solapa a las demás, cada personaje tiene su propio color, y hay un momento del relato siempre en que sientes que cambia la música de fondo, se desata el ritmo de los acontecimientos, y allá vamos.

Qué poco significan las estrellas para los demás, salvo para uno mismo. Por supuesto que a Marta le doy las 5 estrellas del libro. El último relato ha sido el que me ha dejado más confuso. Es un libro que va rápido, pide la implicación del lector, y que te sientes a escuchar lo que Marta tiene que decirte en un café en el que sabes que ella no va a parar de hablar rápido hablando de sus historias.

Quizá la que lo pone fácil, por una vez, es la madre de Verónica que, en vista de los secuenciales fracasos amorosos de su hija, ha decidido bajar el listón o acaso prescindir del listón por completo


La senda del perdedor (Charles Bukowski)
Bukowsky en esta obra describe el callejón sin salida de su entorno social, el único lenguaje es la violencia, el pisar antes de que pisen, el sudapollismo de todo lo que represente a nada superior.

Henry Chinesky, el alter ego, describe esta realidad desde la infancia, pasando por la lucha contra esa realidad, ese intentar vencer al mar con pala y cubo de playa, y termina aceptando su destino y valiéndose de él, identificándose con ser un proscrito de la sociedad, un desecho social del Estados Unidos postdepresivo del 29, donde todo estaba cargado de símbolos, desde la ropa, los roles sociales, los estatus y las castas.

Chinesky termina disfrutando y hasta aprovechándose de su entorno, de su pelelismo, de esa condena a marginalidad social a la que están condenados. Y lo hace valiéndose de un ramillete de personajes como él, donde los otros chicos solo representan amenazas a la hegemonía de macho alfa, las mujeres son un objeto sexual del que valerse, y el padre sale de casa todos los días por la mañana para fingir que tiene un empleo delante de todos.

Inolvidable.



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