Algo muy gordo está pasando en Aragón y no estoy seguro de que nos hayamos enterado del todo.
Amazon va a invertir 15.700 millones de euros. Microsoft otros 6.600 millones. Blackstone ha anunciado 7.500 millones más. Box2bit, 3.400 millones. Si sumas todos los proyectos anunciados, la cifra supera los 30.000 millones de euros en inversiones comprometidas para los próximos años.
Para ponerlo en perspectiva: el PIB de Aragón ronda los 40.000 millones. Estamos hablando de que una industria va a invertir en una década casi lo que produce toda la comunidad en un año.
La pregunta obvia es: ¿por qué aquí? ¿Qué tiene Aragón que no tenga Baviera, el norte de Italia o el sur de Francia?
Y la segunda pregunta, la que preocupa a mucha gente: ¿van a secarnos los grifos?
Voy a intentar responder a las dos.
La tormenta perfecta aragonesa
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| Mapa de cobertura 5G |
Cuando hablas con gente del sector, te cuentan que Aragón tiene una combinación de factores que no se da en casi ningún otro sitio de Europa.
Primero, la geografía. Zaragoza está en el centro del 80% del PIB español. Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao quedan a unos 300 kilómetros. Para un centro de datos, la latencia (el tiempo que tarda la información en viajar) importa, y estar en el centro del mapa reduce esa latencia para la mayoría de usuarios.
Segundo, el espacio. Aragón es la cuarta comunidad autónoma más grande de España, casi 1,5 veces Bélgica, pero con apenas 1,3 millones de habitantes. Hay suelo industrial disponible a precios razonables. Solo Amazon va a ocupar 150 hectáreas. Intenta encontrar eso cerca de Múnich o Milán.
Tercero, la energía renovable. Aragón produce más energía de la que consume, y buena parte es eólica y solar. Las tecnológicas se han comprometido públicamente con objetivos de cero emisiones, y necesitan ubicaciones donde puedan decir que funcionan con renovables. Aragón les permite cumplir esa promesa.
Cuarto, la administración. El gobierno aragonés ha creado figuras como los PIGA (Proyectos de Interés General de Aragón) que agilizan trámites. Lo que en otras comunidades lleva años, aquí puede resolverse en meses. Cuando manejas inversiones de miles de millones, cada mes de retraso tiene un coste enorme.
Quinto, y esto es más geopolítico de lo que parece: Zaragoza tiene una base aérea de la OTAN. Para ciertos clientes (gobiernos, defensa, infraestructura crítica), saber que sus datos están cerca de instalaciones militares aliadas es un factor de decisión.
Todo esto explica por qué las tecnológicas quieren venir. Pero no responde a la pregunta que mucha gente se hace.
El elefante en la habitación: el agua
Vamos a hablar del agua, porque sé que es lo que preocupa.
He seguido este tema durante meses. He leído los estudios, he analizado los datos de Estados Unidos donde llevan años con esta industria. Y la conclusión a la que he llegado es que .
Pero voy a explicar por qué, porque la intuición nos dice lo contrario.
Los números que nadie cuenta
A nivel nacional en Estados Unidos, los centros de datos consumen aproximadamente el 0,2% del total de agua potable. En estados como Texas, esa cifra cae al 0,005%.
Ahora comparemos con otros usos. En Arizona, uno de los estados con más estrés hídrico del país y también con más centros de datos, la distribución es esta:
Agricultura: 86% del consumo de agua
Campos de golf: 3,8% del consumo de agua
Centros de datos: 0,12% del consumo de agua
Los campos de golf de Arizona consumen 32 veces más agua que todos los centros de datos del estado juntos. Pero nadie pide cerrar los campos de golf.
Y hay otro dato que me parece revelador: por cada litro de agua consumido, los centros de datos generan aproximadamente 50 veces más ingresos fiscales que los campos de golf. Consumen muchísimo menos y aportan muchísimo más.
Virginia: donde más centros de datos hay del mundo
Si los centros de datos subieran los precios de la electricidad (o del agua), el sitio donde deberían notarse más esas subidas es Virginia. El norte de Virginia tiene la mayor concentración de centros de datos del planeta.
¿Qué ha pasado con los precios de la electricidad en Virginia? Han subido, sí. Pero menos que la media nacional estadounidense. Un 28% frente al 35% de media.
Y si miras los 15 estados con más centros de datos de Estados Unidos, 11 de ellos han tenido subidas de precios por debajo de la media nacional. Solo 4 subieron más, y por márgenes pequeños.
Los datos simplemente no apoyan la narrativa de que los centros de datos disparan los precios.
¿Y en Aragón qué va a pasar?
España no es Estados Unidos, y Aragón no es Arizona. Pero hay algunas cosas que juegan a nuestro favor.
Primero, el Ebro. Aragón ocupa cerca del 50% del territorio de la Cuenca Hidrográfica del Ebro. Los recursos hídricos potencialmente utilizables en Aragón ascienden a 15.000 hectómetros cúbicos al año. No es el sureste peninsular ni Almería. Los embalses de la cuenca del Ebro están ahora mismo al 81% de capacidad.
Segundo, la tecnología ha cambiado. Los nuevos centros de datos que se están construyendo en España usan sistemas de refrigeración de circuito cerrado que no consumen agua (o consumen cantidades mínimas). Microsoft, Amazon y los demás saben que en Europa el escrutinio público sobre el agua es mayor, y están diseñando instalaciones con consumo muy reducido.
Tercero, la percepción importa. Las tecnológicas saben que competir por el grifo con la población en un país mediterráneo es una batalla que no pueden ganar en imagen pública. Por eso están invirtiendo en tecnologías de refrigeración por aire y en circuitos cerrados que no dependen del agua local.
Hay algo que me llama la atención en este debate: nos preocupamos mucho por el agua que van a consumir los centros de datos, pero no nos hacemos la pregunta inversa.
Nosotros pasamos, de media, el 50% de nuestro tiempo despiertos utilizando internet. Cada vez que mandas un WhatsApp, ves un vídeo en YouTube, consultas el tiempo o usas Google Maps, estás usando un centro de datos.
Que todas esas comunicaciones y servicios esenciales solo requieran el 0,2% del agua potable de un país es, técnicamente, extraordinariamente eficiente.
¿Preferirías no tener internet para ahorrar ese 0,2%?
Lo que sí debería preocuparnos (y lo que no)
No digo que haya que dar carta blanca a cualquier proyecto. Hay preguntas legítimas que hacer:
¿Los centros de datos van a usar tecnología de refrigeración sin agua?
¿Están ubicados en zonas donde el agua no está ya comprometida?
¿Los beneficios fiscales para la comunidad compensan el uso de recursos?
¿Hay transparencia sobre los consumos reales?
Y para mí la pregunta más importante y difícil, ¿está el sistema eléctrico preparado para abastecer a estos centros de datos?
Pero la idea de que los centros de datos van a secar Aragón no se sostiene con los datos disponibles. Ni en Estados Unidos, donde llevan décadas con esta industria, han visto ese efecto.
Lo que sí vamos a ver es una transformación económica de la región. Miles de empleos durante la construcción (y cientos permanentes después), ingresos fiscales que pueden financiar servicios públicos, y una industria que pone a Aragón en el mapa tecnológico europeo.
¿Es un intercambio justo? Eso es lo que tenemos que decidir como sociedad. Pero decidámoslo con datos, no con titulares que confunden sedimento en pozos con sequías causadas por la nube.
Ya veremos.












