Inteligencia artificial, robótica, historia y algo más.

24/8/21

La retirada de Afganistán, robots y algunos números

Estos días de verano han sido más intensos de lo que yo me esperaba, y algunas escapadas y otras actividades -que espero poder contar por aquí pronto- me han tenido un tanto alejado del blog. Así que aprovechando que ya he vuelto a mi despacho en la Universidad, quería dejaros por escrito alguna reflexión sobre Afganistán que me vino a la cabeza estos días.

Dios me libre de creerme un geoestratega ni nada parecido. Pero sí que soy un curioso lector de todo lo que involucre a robots militares, y escucho algunos podcasts, como los de Histocast, que en ocasiones emiten interesantes charlas sobre geoestrategia, pero de verdad. De hecho, según entendí en esos podcasts, Estados Unidos está desgastándose demasiado en la guerra de Afganistán, y en general, en todo Oriente Medio. Y realmente, el futuro de la geopolítica no está ahí, sino en el Sudeste Asiático, y es ahí hacia donde virará poco a poco el país de las bandas y estrellas, o eso dicen.

Pero volvamos a lo que nos ocupa, y que no es otra cosa que Afganistán, y un tuit que me llamó la atención de los siempre ínclitos @edocet e @idemiguelb:

Quién sabe, quizás sí que sea la verdadera razón para que Biden esté retirando las tropas del país, y no vuelva en mucho tiempo. De hecho, tirando de este hilo, y gracias a lo aprendido en podcasts como el que os he mencionado, obtuve las siguientes cifras:

- Equipar a un soldado norteamericano cuesta casi 20.000$

- La ola de suicidios entre los soldados había entrado en una espiral sin control (30.000 desde 2001, en todas las misiones) 

- Un soldado herido es CARÍSIMO: concretamente, está calculado que cada uno de ellos cuesta 2M$

Fijaos en cómo ha evolucionado el coste de la guerra para EEUU en el país de los talibán:

 
Tal y como se ve, el gasto ha ido reduciéndose drásticamente. Además, teniendo en cuenta las cifras que os he mencionado antes, no me extraña que todos los ejércitos de los países desarrollados estén robotizándose. Y como muestra, un botón: no son datos de Afganistán, sino de Iraq, ya que no he encontrado las cifras del país que nos ocupa:

En 2004, había 150 robots militares sobre el terreno. En 2005, 2400. En 2008, 12.000.

Para pensar.

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1/8/21

Drones autónomos y nuestro trabajo de laboratorio

Estos días oficialmente estoy de vacaciones. Pero vivo en una región en la que llueve muchos más días que los que no lo hace, así que aprovecho que no puedo estar paseando tranquilamente por la playa de la Concha, para publicar esta entrada en la que pretendo explicaros cuál ha sido el trabajo que ha realizado mi grupo de investigación, Grupo de Inteligencia Computacional de la Universidad del País Vasco. 

El pasado curso académico nos propusimos investigar sobre la interacción de drones en el aire. Es decir, si finalmente empiezan a existir diferentes servicios comerciales de estos robots, ¿cómo interaccionan entre ellos de manera autónoma? ¿Cómo se esquivan, o cómo actúan cuando se crucen entre ellos?

Para demostrar nuestra humilde propuesta, preparamos el siguiente experimento, y para ello, empleamos dos drones como el que tenéis en la siguiente imagen (Parrot AR Drone 2.0):

Estos drones disponen de una pequeña cámara. Brevemente, programamos el drone para que cuando viese una cartulina azul en su cámara, se mantiera estable y volara hacia ella. Y el resultado es esto:

Pero a continuación, hay que lograr que los drones lo hagan en el aire. Para ello, pusimos sobre la cabeza de cada drone una cartulina roja, y los pusimos a volar frente a frente. En teoría, cuando los dos drones se acerquen, al ver la cartulina roja que lleva el UAV que se les acerca, se desviarán a izquierda o derecha, y seguirán volando. (Esto lo hace de manera autónoma, sin ninguna intervención del operador). El resultado:

Conseguir esto, para nosotros, fue tan exitoso como enviar un cohete al espacio. De hecho, este post pretende defender un poco el trabajo lento de investigación. Conseguir estos dos vídeos ha costado en total unos 3 meses de trabajo, pero no eran a jornada completa. Además, la luz de la sala donde hacíamos los experimentos nos ha jugado muy malas pasadas, ya que si había mucha luz natural, el drone no veía bien los colores rojos y azul. Por entrar en algunos pocos detalles.

A la vuelta de verano, publicaremos el código completo de este experimento, las gráficas, y los vídeos que demuestran esta humilde navegación autónoma. La investigación, como procede, que sea transparente y replicable por quien quiera.

Ahora ya sí: ¡vacaciones!

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